La solución italiana, también para nuestros mestos y festos!

Gracias a una decisión diligente del Gobierno italiano, una puerta se ha abierto para más de 2.000 médicos españoles, los médicos especialistas sin el título oficial (mestos), que atesoran un ejercicio profesional en una especialidad fehacientemente demostrable, comprobable y contrastable de entre 10 y 30 años. Durante mucho tiempo nuestros responsables políticos se han escudado en que el marco legal existente y la Unión Europea (UE) no permitía el reconocimiento de los títulos a los mestos, pero en noviembre de 2013 estos argumentos se han venido abajo. La Comisión Europea, a través de la Directiva 2013/55, ha instado a sus Estados miembro a reconocer los títulos de especialista otorgados en Italia a los médicos que acrediten 10 años consecutivos de ejercicio en una misma especialidad. Éste es el único requisito exigible.

De este modo, España deberá reconocer la titulación de especialista a los médicos italianos a partir de 2016 mientras sigue rehuyendo su responsabilidad hacia los profesionales autóctonos que se encuentran en esa misma situación. Y es que si los mesto españoles no obtuvieron en su día la titulación no fue por desidia sino por la falta de planificación de las autoridades sanitarias y educativas del momento. Un 41,5 por ciento de los licenciados en Medicina entre 1980 y 2003 no pudieron acceder a la única vía de formación médica especializada existente. Pero ello no supuso el destierro laboral de dichos profesionales, todo lo contrario. La necesidad de dar cobertura asistencial a la población hizo que el sistema sanitario español contratase a estos licenciados y los formase fuera del método de residencia para poder contar con su ejercicio profesional como especialistas.

Si bien es cierto que en los años 1994 y 1999 se llevaron a cabo dos procesos de regularización, no es menos cierto que ambos procedimientos resultaron insuficientes, aunque ahora el Ministerio de Sanidad se ampare en ellos para negar la posibilidad de abrir un nuevo marco regulador a imagen y semejanza del que se ha llevado a cabo en Italia. Según el Ministerio, la Directiva Comunitaria 2005/36 califica como “único” el proceso español de 1999, pero lo cierto es que esa norma tan sólo atañe al reconocimiento de títulos entre países de la UE (artículo 27.2) por lo que nada impediría que España abriera un nuevo proceso de reconocimiento de titulación, como mínimo para ejercer dentro de las fronteras de su propio país. Además, hay que recordar que a día de hoy ese artículo no se ha modificado para dar cabida a una eventual regularización mesto porque desde el Estado español nadie lo ha solicitado.

Si analizamos el Real Decreto 1497/1999, pensado para resolver la cuestión de todos los licenciados anteriores a 1995 que no accedieron a una plaza de formación MIR, veremos que dejó a muchos de ellos fuera del proceso por su falta de flexibilidad y por la arbitrariedad con la que actuaron algunas comisiones examinadoras. No obstante, pese a quedar fuera del amparo de la titulación oficial, eso no supuso un freno para la continuidad laboral de los mestos, quienes seguían siendo necesarios para el sistema sanitario.

Con garantías y seguridad

Así pues, nos encontramos ante un colectivo numéricamente pequeño que no obtuvo una solución en aquellas primeras normas regularizadoras y que requiere del amparo administrativo para ejercer su actividad con garantías y seguridad. El tercero y esperemos que definitivo proceso de titulación mesto no debe abrir conflicto alguno con otros colectivos médicos al tratarse de profesionales que disponen de un lugar de trabajo consolidado, por lo que su reconocimiento legal no comportaría la entrada de más competencia en el mercado laboral.

Por todo lo anterior se deduce que se trata de una decisión que responde a la mera y simple voluntad política, la voluntad de solventar una cuestión objetivamente justa que supone un deber moral para con los profesionales afectados. Negarse a ello no es más que ahondar en la discriminación del colectivo de mestos. Porque es muy difícil creer que el Gobierno prive a sus médicos de derechos que concede a foráneos; no puede ni debe caber semejante agravio comparativo en nuestro Estado de derecho.

En caso de que el Ministerio de Sanidad se mantenga inflexible se corroborará lo que ya sabíamos y hemos venido manifestando durante todo este tiempo: la alusión a Bruselas no es más que la excusa esgrimida para eludir la toma de decisiones. El ejemplo italiano rechaza cualquier otro fundamento y saca a relucir aquello que siempre ha estado en el sustrato del conflicto: el temor al enojo de los médicos residentes y la oposición del Consejo Nacional de Especialidades.

Pero estamos convencidos de que ha llegado la hora de dejar atrás los temores y los reproches. La oportunidad se presenta propicia para que los actuales titulares de los ministerios de Sanidad y de Educación sigan el ejemplo de Italia y solucionen de una vez por todas el problema de los mestos. Se trata de una decisión política que, bien planteada, carecerá de efectos colaterales, ya que ha contado y cuenta con el apoyo de todos los estamentos médicos y sociales, y ahora también políticos.

Ricardo Yago Escobedo.Presidente de la Asociación de Mestos y Festos de España.

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